{"id":25394,"date":"2019-07-24T14:43:59","date_gmt":"2019-07-24T19:43:59","guid":{"rendered":"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/?p=25394"},"modified":"2019-07-24T15:02:56","modified_gmt":"2019-07-24T20:02:56","slug":"resena-de-interculturalidad-y-derechos-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/resenas\/resena-de-interculturalidad-y-derechos-humanos\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de \u00abInterculturalidad y derechos humanos\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25396 alignleft\" src=\"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/files\/2019\/07\/caratula-rese\u00f1a.png\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"370\" srcset=\"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/files\/2019\/07\/caratula-rese\u00f1a.png 238w, https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/files\/2019\/07\/caratula-rese\u00f1a-193x300.png 193w\" sizes=\"auto, (max-width: 238px) 100vw, 238px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ficha t\u00e9cnica<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:\u00a0<\/strong>Mauricio Beuchot<br \/>\n<strong>Editorial: <\/strong>Siglo XXI editores en coedici\u00f3n con la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico<br \/>\n<strong>N\u00famero de p\u00e1ginas:<\/strong>\u00a0123 pp.<br \/>\n<strong>A\u00f1o de publicaci\u00f3n:<\/strong>\u00a02005<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por In\u00e9s Castro Apreza*<\/p>\n<p>La revista espa\u00f1ola El Pa\u00eds Semanal de la segunda semana de marzo pasado (n\u00fam. 1642,\u00a016\/03\/2008: 15) muestra una impresionante fotograf\u00eda de Marianna Day Massey en la que un ni\u00f1o juega\u00a0con un carrito en el borde de un lavabo. Del grifo sale un chorro de agua que refresca su cuerpo. Los colores\u00a0denuncian un contexto de pobreza: el desgaste de las paredes en las que se empotra la ba\u00f1era que este peque\u00f1o se ha inventado en un ambiente de calor extremo, las\u00a0huellas de unas manos pintadas sobre dichas paredes, la suciedad generalizada, o incluso la misma cara infantil. La tranquilidad que refleja el moreno rostro de la\u00a0fotograf\u00eda no enga\u00f1a a quienes estamos familiarizados con las im\u00e1genes de la miseria y la marginaci\u00f3n. M\u00e1s impresionante a\u00fan resulta constatar que se trata de un\u00a0ni\u00f1o aborigen de uno de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados\u00a0del planeta, situado en el tercer puesto de desarrollo<br \/>\nhumano de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas:\u00a0Australia. La triste realidad de marginaci\u00f3n que viven 2.4% de los 20 millones de australianos, quienes habitan esas tierras desde hace 50 mil a\u00f1os, llev\u00f3 recientemente\u00a0a Kevin Rudd, primer ministro de ese pa\u00eds por el Partido\u00a0Laborista, a pronunciar una disculpa p\u00fablica por el\u00a0abandono hist\u00f3rico en que se encuentran los abor\u00edgenes:\u00a0\u201cPedimos perd\u00f3n\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Innumerables situaciones parecidas, y a\u00fan m\u00e1s\u00a0dr\u00e1sticas, se pueden encontrar en distintos puntos del orbe. Si los conflictos existen desde los or\u00edgenes de la especie humana, aquellos que conciernen a las diferencias \u00e9tnicas han sido reconocidos \u2014o,\u00a0por lo menos, hemos cobrado m\u00e1s clara conciencia\u00a0de los mismos\u2014 s\u00f3lo en el \u00faltimo tramo del siglo\u00a0XX. Discutidos en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda pol\u00edtica\u00a0y ciencias afines, a la luz de recrudecidas y muchas\u00a0veces violentas disputas entre grupos, los conflictos\u00a0de aquella \u00edndole tocan las m\u00e1s sensibles fibras de la\u00a0humanidad toda: el ansia de justicia e igualdad y los\u00a0valores de la libertad y los derechos humanos.<\/p>\n<p>Minor\u00edas y mayor\u00edas, en efecto, se han enfrentado cada\u00a0vez m\u00e1s por serios problemas y grandes temas: la identidad nacional y la autodeterminaci\u00f3n nacional o regional;\u00a0la demarcaci\u00f3n de las fronteras del Estado, que lleva a\u00a0establecer qui\u00e9nes est\u00e1n dentro y fuera de las mismas;\u00a0los derechos ling\u00fc\u00edsticos, la representaci\u00f3n pol\u00edtica, el\u00a0curr\u00edculum educativo, las reivindicaciones territoriales,\u00a0la pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n y naturalizaci\u00f3n, los s\u00edmbolos\u00a0nacionales, la religi\u00f3n oficial&#8230; Sin dejar de mencionar,\u00a0desde luego, la redistribuci\u00f3n de los recursos entre los\u00a0m\u00e1s desfavorecidos que, en muchos casos, son las minor\u00edas nacionales y los grupos \u00e9tnicos minoritarios.<\/p>\n<p>El multiculturalismo es un hecho irrebatible y extendido, ciertamente; significa la coexistencia de varias\u00a0comunidades culturales, es decir, naciones, pueblos<br \/>\no etnias dentro de una comunidad pol\u00edtica mayor: el\u00a0estado multicultural. Para tener una idea de su dimensi\u00f3n mundial diremos que, aproximadamente, los 184\u00a0Estados independientes del mundo contienen m\u00e1s de 600 grupos de lenguas vivas y 5000 grupos \u00e9tnicos. Como<br \/>\ndice el fil\u00f3sofo-pol\u00edtico canadiense Will Kymlicka,\u00a0en su obra Ciudadan\u00eda Multicultural (1996): \u201cencontrar respuestas moralmente defendibles y pol\u00edticamente\u00a0viables a las cuestiones arriba apuntadas constituye el\u00a0principal desaf\u00edo al que se enfrentan las democracias<br \/>\nen la actualidad\u201d.<\/p>\n<p>Por ello hablar del multiculturalismo per se no lleva muy lejos si no se plantea, simult\u00e1neamente, la interculturalidad como desideratum, esto es, el programa pol\u00edtico\u00a0al lado del factum, del hecho. El m\u00e1s reciente libro de Mauricio Beuchot, Interculturalidad y derechos humanos,\u00a0se inserta precisamente en la discusi\u00f3n acad\u00e9mica\u00a0\u2014siempre con claras consecuencias pol\u00edticas\u2014 acerca del multiculturalismo en las sociedades modernas, tema\u00a0enlazado, como el t\u00edtulo lo indica en este caso, con el de los derechos humanos. \u00bfQu\u00e9 se puede hacer cuando hay conflictos en la comprensi\u00f3n y valoraci\u00f3n de los derechos humanos en una sociedad multicultural? Tal\u00a0es la pregunta orientadora, la perspectiva, de esta obra\u00a0que se decanta por la interculturalidad, una reflexi\u00f3n\u00a0filos\u00f3fica que pretendo recuperar a la luz de casos\u00a0concretos, complement\u00e1ndola en todo caso con una\u00a0parte de la propuesta elaborada por Kymlicka desde la\u00a0filosof\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Beuchot nos aporta el marco filos\u00f3fico\u00a0general para abordar la cuesti\u00f3n de la multiculturalidad\/interculturalidad, mientras que Kymlicka ayuda a\u00a0ubicar niveles y dimensiones pol\u00edticos que es necesario tomar en cuenta en el momento de reconocer algunos\u00a0de los derechos (si no todos) m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Dentro de la abundante literatura existente respecto al multiculturalismo, la novedad de la perspectiva de Beuchot estriba en su propuesta expl\u00edcita, central, sobre\u00a0la hermen\u00e9utica como instrumento interpretativo para\u00a0afrontar las problem\u00e1ticas que plantea el multiculturalismo. La hermen\u00e9utica como arte de la interpretaci\u00f3n\u00a0nos puede ayudar a valorar los conflictos actuales en la medida en que es la mediadora entre la argumentaci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n (como dice Ricoeur); pero no se trata\u00a0de cualquier hermen\u00e9utica, no se trata de optar por el\u00a0univocismo (el modelo universal) o el equivocismo (el\u00a0relativismo cultural). En cambio: una hermen\u00e9utica anal\u00f3gica \u2014dice Beuchot\u2014 nos permitir\u00e1 rescatar la\u00a0diferencia sin perder, al mismo tiempo, la semejanza<br \/>\no confluencia que permita y posibilite la universalizaci\u00f3n; \u201cnos ayudar\u00e1 a salvaguardar lo m\u00e1s posible las\u00a0diferencias culturales, las ideas del bien, o de la calidad\u00a0de vida y de los proyectos sociales, pero sin perder la capacidad de integrarlos en la unidad o universalidad.<\/p>\n<p>Esta hermen\u00e9utica busca una universalidad matizada,\u00a0diferenciada y compleja, pero universalidad al fin, lo cual evita que los derechos humanos pierdan su vocaci\u00f3n de\u00a0universalidad, su estatuto de derechos fundamentales\u201d.<\/p>\n<p>Para ello la hermen\u00e9utica anal\u00f3gica puede usar los dos\u00a0aspectos de la analog\u00eda: la analog\u00eda de atribuci\u00f3n y la\u00a0analog\u00eda de proporcionalidad. Esta \u00faltima da apertura,\u00a0permisividad y extensi\u00f3n; por su parte, la analog\u00eda de\u00a0atribuci\u00f3n pone una cuesti\u00f3n en primera instancia,\u00a0en primer lugar, coloca un principio obtenido por su\u00a0aproximaci\u00f3n a la verdad.<\/p>\n<p>Este presupuesto de Beuchot, la diversidad cultural al lado de la universalidad de los derechos humanos, no es nuevo sino m\u00e1s bien es el n\u00facleo compartido\u00a0de diversas preocupaciones te\u00f3ricas y pol\u00edticas en el\u00a0mundo moderno, as\u00ed como de las reflexiones filos\u00f3ficas que las acompa\u00f1an. Y es que nadie puede \u2014nadie deber\u00eda\u2014 rehusar hablar del universalismo en los derechos\u00a0humanos; hacerlo lleva a un nimio relativismo, que es\u00a0un sinsentido desde el punto de vista de la \u00e9tica y la justicia. No obstante, la interpretaci\u00f3n multicultural de\u00a0los derechos humanos es una cuesti\u00f3n compleja. Ciertamente una cultura puede no conocer o no comprender\u00a0\u2014y a\u00fan rechazar\u2014 los derechos humanos universales.<\/p>\n<p>Beuchot sostiene que estos \u00faltimos pueden ser diferentemente entendidos o valorados en contextos culturales\u00a0diversos. Precisamente es en este momento que surge\u00a0la crisis, la cual, seg\u00fan nos muestra la experiencia reciente, puede llegar a ser de grandes proporciones. Y es entonces cuando necesitamos tener una hermen\u00e9utica\u00a0de las culturas que \u201cnos permita tanto aprender de ellas como criticarlas, esto es, tanto juzgar favorablemente ciertos aspectos suyos como juzgar desfavorablemente\u00a0otros\u201d. No hay por qu\u00e9 aceptar o rechazar en bloque una cultura determinada. Con ello y mediante ello se trata de\u00a0reconocer dos principios: el de la igualdad de derechos para todos y el de la mayor permisividad respecto a las\u00a0diferencias culturales.<\/p>\n<p>De la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica Beuchot pasa a la necesaria propuesta pol\u00edtica: entre el multiculturalismo y el asimilacionismo propone el pluralismo cultural. Y entre el liberalismo individualista y el igualitarismo\u00a0comunitarista sugiere un analogismo pol\u00edtico-jur\u00eddico,\u00a0que permita las diferencias sin lesionar la igualdad. El\u00a0pluralismo cultural es respetuoso del bien particular y\u00a0del bien com\u00fan; el pluralismo cultural significa eso, el\u00a0respeto de los s\u00edmbolos del otro, aunque tambi\u00e9n, como insist\u00ed arriba, supone la cr\u00edtica de estos. En otras palabras, \u201cno se pueden permitir las diferencias culturales que vayan en contra de la igualdad, del bien com\u00fan y de\u00a0los derechos humanos; sin embargo, s\u00ed deben permitirse\u00a0(y hasta favorecerse) las diferencias que enriquezcan convenientemente el acervo cultural del todo social.<\/p>\n<p>Hay una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre el univocismo de la igualdad y el equivocismo de la diferencia, que s\u00f3lo puede ser reducida y manejada mediante una postura analogista, proporcional, por eso se habla \u2014dice Beuchot\u2014 de un pluralismo cultural anal\u00f3gico\u201d. En suma, la\u00a0noci\u00f3n de racionalidad, que tiene un papel fundamental en este pluralismo cultural anal\u00f3gico, no puede ser tan\u00a0universal que no permita diversidad, ni tan relativa a\u00a0contextos que permita injusticias.<\/p>\n<p>Naturalmente que para todo este proceso hermen\u00e9utico es menester un conjunto de elementos o principios\u00a0morales que se compartan, algunos de los cuales est\u00e1n\u00a0sujetos al di\u00e1logo y otros no, tales como el respeto a la vida, la veracidad y el razonamiento. Beuchot habla de hurgar en la naturaleza humana buscando lo que es\u00a0esencialmente indispensable para la vida de la persona (del \u201chombre\u201d, escribe el autor). Se\u00f1ala la importancia de estudiar y entender las distintas culturas, as\u00ed como\u00a0tambi\u00e9n de ponerlas a dialogar sobre la base de aqu\u00e9l\u00a0m\u00ednimo compartido, que no puede ni debe ser puesto<br \/>\nen duda por nadie.<\/p>\n<p>Al adentrarse en Am\u00e9rica Latina, la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica de Beuchot, claramente interesado en hacer \u00e9sta desde nuestro asidero territorial, empieza a cobrar una\u00a0familiaridad inconfundible. Y ello porque ciertamente no es preciso remitirnos a contextos geogr\u00e1ficamente remotos de nuestro planeta Tierra para entender a qu\u00e9\u00a0se refiere el autor cuando habla de multiculturalismo y\u00a0del conflicto entre comprensiones y pr\u00e1cticas distintas respecto de los derechos humanos. En este cap\u00edtulo, el\u00a0fil\u00f3sofo mexicano mira hacia el pasado \u2014dice\u2014 para recuperar toda una tradici\u00f3n de reflexi\u00f3n y defensa de los\u00a0derechos humanos que nos ilumine el presente. Dicha\u00a0tradici\u00f3n se remonta a la defensa de ind\u00edgenas y negros que hiciera Bartolom\u00e9 de Las Casas, a las convicciones\u00a0antiesclavistas de Tom\u00e1s de Mercado, Juli\u00e1n Garc\u00e9s y Juan Ram\u00edrez, a la defensa de los derechos a la educaci\u00f3n y al trabajo para todos los indios de Vasco de Quiroga, a\u00a0las formulaciones iniciales del derecho agrario ind\u00edgena\u00a0de Alonso de la Vera Cruz, y a las reflexiones sobre la\u00a0justicia distributiva de Juan Zapata y Sandoval, entre muchos otros ejemplos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Beuchot imagina el futuro para hablar de c\u00f3mo debe ser la defensa de los derechos humanos. As\u00ed reconoce que la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica e impune\u00a0de \u00e9stos es lo que ha configurado nuestra realidad. Por eso, afirma el autor, la filosof\u00eda que se haga sobre ellos\u00a0debe ser una filosof\u00eda de resistencia, \u201ccapaz de aducir argumentos para detener esa pr\u00e1ctica y actitud violatoria, conculcadora\u201d. Como reconoce el autor, en Am\u00e9rica\u00a0Latina podemos tener, ciertamente, buenas leyes, pero\u00a0en la pr\u00e1ctica se incumplen. S\u00f3lo hay que observar la\u00a0situaci\u00f3n de los pueblos indios, realidad de la que extrae\u00a0su compromiso por trabajar te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente en defensa de los derechos de \u00e9stos, y tema \u00e9ste que me\u00a0permitir\u00e9 retomar l\u00edneas abajo a la luz de las propuestas\u00a0aqu\u00ed comentadas.<\/p>\n<p>Al pensar su propuesta pol\u00edtica aplicada a Am\u00e9rica Latina, Beuchot encuentra tambi\u00e9n algunos antecedentes de pluralismo cultural en la historia de nuestros\u00a0pa\u00edses, como la idea de Vasco de Quiroga de un mestizaje cultural y pol\u00edtico, con autoridades ind\u00edgenas, aunque subordinadas a las espa\u00f1olas; o en Bernardino de Sahag\u00fan, quien refer\u00eda la necesidad de compartir autoridad y\u00a0poder. En t\u00e9rminos del actual contexto latinoamericano, el pluralismo cultural plantear\u00eda la posibilidad de que\u00a0los derechos de dos culturas, como la ind\u00edgena y la occidental, pudieran influirse mutuamente al aportar cada\u00a0una elementos valiosos a la otra y criticar o eliminar lo\u00a0nocivo. Tal planteamiento ir\u00eda claramente m\u00e1s all\u00e1 de lo\u00a0que propusieron Quiroga o Sahag\u00fan, ya que una cultura\u00a0no puede, no debe, sobreponerse a otra. El di\u00e1logo deber\u00eda llevar a reconocimientos claros y acuerdos sobre lo mejor y lo peor, lo bueno y lo nocivo para la vida y la\u00a0convivencia pac\u00edfica que una y otra aportan.<\/p>\n<p>Siempre estar\u00eda presente, en todo caso, \u201cel car\u00e1cter de universal y de paradigma que tienen los derechos humanos, los cuales sirven de norma y l\u00edmite para los\u00a0otros derechos, tanto occidentales como ind\u00edgenas\u201d.\u00a0Paso ahora a confrontar o comparar la fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica de los derechos humanos con otras\u00a0visiones igualmente preocupadas por los problemas arriba mencionados, que se vinculan con la multiculturalidad. Constituye \u00e9ste un intento por aproximar\u00a0las perspectivas te\u00f3ricas a situaciones concretas, algo a lo que tambi\u00e9n Beuchot se refiere al establecer que\u00a0\u201cal reflexionar sobre los derechos humanos, no podemos desconocer las estructuras sociales, econ\u00f3micas\u00a0y pol\u00edticas en las que se realizan\u201d. La especificidad\u00a0de las experiencias hist\u00f3ricas y \u00e9tnicas particulares\u00a0puede ayudarnos a observar mejor la importancia de\u00a0las propuestas elaboradas desde diferentes visiones\u00a0disciplinarias, a identificar sus alcances.<br \/>\nAl respecto, cabe recordar c\u00f3mo en la perspectiva pol\u00edtico-liberal de Will Kylimcka, en la misma obra ya\u00a0citada, nos muestra que si bien hay diversas respuestas\u00a0a la problem\u00e1tica que a la humanidad entera plantea el multiculturalismo (tantas como enfoques te\u00f3ricos y disciplinarios existen), \u00e9stas pueden confluir en\u00a0una serie b\u00e1sica de cuestiones, tales como el inter\u00e9s\u00a0simult\u00e1neo por la universalidad y la diferencia, la preservaci\u00f3n de derechos para todos y todas, la defensa de\u00a0la diversidad cultural. En su obra Ciudadan\u00eda cultural, el fil\u00f3sofo-pol\u00edtico canadiense se plantea clarificar los\u00a0fundamentos b\u00e1sicos de un enfoque liberal del problema\u00a0de los derechos de las minor\u00edas, complementando, as\u00ed, los principios tradicionales de los derechos humanos\u00a0con una teor\u00eda de los derechos de las minor\u00edas. El autor\u00a0parte de que los derechos humanos como los conocemos tienen, en realidad, l\u00edmites, reconociendo con todo su\u00a0naturaleza paradigm\u00e1tica y su car\u00e1cter mod\u00e9lico.<\/p>\n<p>Kymlicka afirma que los derechos de las minor\u00edas no pueden subsumirse bajo la categor\u00eda de derechos\u00a0humanos, ya que existen cuestiones que \u00e9stos no pueden\u00a0resolver. As\u00ed, por ejemplo, entre muchos otros problemas no resolubles vendr\u00edan a figurar los siguientes:\u00a0\u00bfQu\u00e9 lenguas deber\u00edan aceptarse en los parlamentos, burocracias y tribunales? \u00bfSe deber\u00edan trazar fronteras internas tendentes a lograr que las minor\u00edas culturales\u00a0formen una mayor\u00eda dentro de una regi\u00f3n local? \u00bfDeber\u00eda devolver poderes gubernamentales el nivel central a niveles locales o regionales controlados por minor\u00edas\u00a0concretas? \u00bfDeber\u00edan distribuirse los organismos pol\u00edticos de acuerdo con un principio de proporcionalidad nacional o \u00e9tnica? Para decirlo dom\u00e9sticamente: \u00bflos pueblos indios deber\u00edan poder ejercer su autonom\u00eda y\u00a0autogobierno en los Estados nacionales latinoamericanos? \u00bfDeber\u00edan los libros de texto gratuitos en M\u00e9xico\u00a0ser traducidos a los idiomas ind\u00edgenas? \u00bfDeber\u00edan ser modificados los contenidos, cuando se difundan en\u00a0espa\u00f1ol o lo hagan en el idioma respectivo entre la\u00a0poblaci\u00f3n ind\u00edgena? Estas y otras problem\u00e1ticas revelan que, por ejemplo, desde el derecho a la libertad de\u00a0expresi\u00f3n no puede derivarse cu\u00e1l debiera ser la pol\u00edtica\u00a0ling\u00fc\u00edstica adecuada a cada contexto multicultural; tampoco permite concluir cu\u00e1l debe ser el trazado de las fronteras pol\u00edticas de un Estado o c\u00f3mo debieran\u00a0distribuirse competencias y poderes entre los distintos\u00a0niveles de gobierno, etc\u00e9tera. Se trata, en definitiva, como muestran los ejemplos citados, de poner de manifiesto la vulnerabilidad ante cierto orden de injusticias\u00a0que enfrentan las minor\u00edas culturales, situaciones no<br \/>\nresolubles desde la estricta aplicaci\u00f3n de los derechos\u00a0humanos.<\/p>\n<p>En la aproximaci\u00f3n de respuestas posibles a aquellos problemas, Kymlicka distingue entre Estados multinacionales y Estados poli\u00e9tnicos, evitando hablar de\u00a0estados multiculturales en general. La diferencia entre unos y otros resulta significativa, ya que las minor\u00edas de los primeros alude a la incorporaci\u00f3n de culturas que\u00a0anteriormente pose\u00edan autogobierno y estaban concentradas territorialmente en un Estado mayor; mientras que los segundos se refieren a la inmigraci\u00f3n individual\u00a0y familiar que se produce hacia un Estado determinado conformando un mosaico constituido por distintos\u00a0grupos de diverso origen \u00e9tnico. En ambos casos estamos en presencia de situaciones de multiculturalismo\u00a0y diversidad cultural, no obstante una y otra demandan respuestas distintas ante las demandas diversas que\u00a0son planteadas por, en un caso, las minor\u00edas culturales\u00a0y, en el otro, los grupos \u00e9tnicos. De esta categorizaci\u00f3n<br \/>\ndiferenciada deriva la distinci\u00f3n entre derechos de\u00a0autogobierno para las minor\u00edas nacionales; derechos especiales de representaci\u00f3n, tales como esca\u00f1os, cuotas o\u00a0porcentajes tanto para minor\u00edas como para grupos \u00e9tnicos en las instituciones del Estado nacional; y derechos pol\u00edticos como apoyos financieros y protecci\u00f3n legal\u00a0para determinadas pr\u00e1cticas de unas y otros. Derechos especiales que nos llevan a la ciudadan\u00eda multicultural o ciudadan\u00eda diferenciada por la pertenencia a determinado\u00a0grupo (el planteamiento de Iris Marion Young).<\/p>\n<p>Con el fin de discutir particularmente el gran tema\u00a0de los derechos colectivos versus derechos individuales, tan a la orden del d\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os, Kymlicka distingue entre las llamadas \u201cprotecciones externas\u201d y las\u00a0\u201crestricciones internas\u201d para concluir que los liberales\u00a0pueden estar de acuerdo con \u201calgunas\u201d de las primeras,\u00a0pero no as\u00ed aceptar las segundas (el liberal debe aqu\u00ed ser\u00a0\u201cesc\u00e9ptico\u201d, dice). Y es que las protecciones externas se\u00a0refieren a aquellos derechos que deben y pueden tener\u00a0las minor\u00edas frente a los Estados nacionales, mientras que las restricciones internas son las medidas a las que\u00a0recurren estas mismas minor\u00edas frente a su propia poblaci\u00f3n para evitar el desorden, el desacato a las costumbres\u00a0y tradiciones, las rupturas con el deber ser que marca la cultura local. Cuestiones todas ellas que no nos resultan\u00a0en absoluto ajenas en Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Vale la pena insistir en el hecho de que al colocar una visi\u00f3n frente a otra me interesa acercarme a la especificidad de cada experiencia multicultural y de lo que \u00e9sta pol\u00edticamente implica.\u00a0Las estrategias pol\u00edticas: mediaci\u00f3n y di\u00e1logo\u2026 \u00bfsin coerci\u00f3n?<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que en la perspectiva de Beuchot, y de alguna manera en la de Kymlicka, la persuasi\u00f3n por medio de s\u00f3lidos argumentos que a\u00fanen universalidad con particularismo\u00a0se realiza a trav\u00e9s de un di\u00e1logo asentado en aquellos elementos comunes que todos los seres humanos comparten. Alcanzar esos \u201ccompromisos responsables\u201d frente a los conflictos \u2014que no consensos definitivos ni plenamente satisfactorios\u2014 tiene necesariamente que pasar por el cara a cara de los actores involucrados. Como dice Beuchot: \u201cla\u00a0diafilosof\u00eda nos ayudar\u00e1 a juzgar los valores de los otros a\u00a0partir del juicio que tengamos de los nuestros (y tambi\u00e9n\u00a0escuchando el juicio que les merecen a los otros)\u201d. Yo\u00a0imagino que en cualquier caso en este di\u00e1logo, como en cualquier otro, siempre se requerir\u00e1n adem\u00e1s una serie\u00a0m\u00ednima de condiciones que lo hagan posible.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se llevar\u00eda a cabo ese di\u00e1logo en la arena pol\u00edtica concreta? Para que sea posible tiene que haber ante\u00a0todo un arbitraje&#8230; Pero \u00bfqui\u00e9n lo asumir\u00eda? \u00bfSer\u00eda \u201cel\u00a0fil\u00f3sofo\u201d (Beuchot, 2005: p 28)? \u00bfSer\u00eda \u201cla conciencia\u201d esa instancia de apelaci\u00f3n (Ibid, p. 53)? Una segunda cuesti\u00f3n vinculada a ello puede plantearse as\u00ed: \u00bfC\u00f3mo se garantizar\u00eda el reconocimiento a dicho \u00e1rbitro por parte de los\u00a0contendientes en un caso determinado? Sin pretender plantear dilemas ad infinitum que nos lleven siempre a\u00a0callejones sin salida, podemos adelantar que todas las\u00a0experiencias de mediaci\u00f3n hasta ahora existentes seguramente arrojar\u00e1n luz frente a estas y otras cuestiones, a\u00a0fin de que el di\u00e1logo sea posible, viable, fruct\u00edfero, justo.<\/p>\n<p>Un mundo nuevo, una sociedad diferente, en la que\u00a0se convive y se aprende de la diversidad cultural y en la que se respeta las diferencias culturales al primar\u00a0los derechos universales, pero al salvaguardar tambi\u00e9n\u00a0los derechos de las minor\u00edas y grupos \u00e9tnicos; requiere\u00a0programas pol\u00edticos urgentes, concretos y elaborados\u00a0desde los agentes involucrados bajo par\u00e1metros universales m\u00ednimos y m\u00e1ximos (seg\u00fan los casos que se afronten). No creo, como de alguna manera sugieren\u00a0David Miller, en su obra Sobre la nacionalidad, y el mismo\u00a0Kymlicka, que haya conflictos irresolubles, ni siquiera<br \/>\naquellos que nos parecen m\u00e1s extremos, como israel\u00edes\u00a0y palestinos, o hutus y tutsis, etc\u00e9tera. Su resoluci\u00f3n s\u00ed\u00a0supone, como dice Beuchot, un proceso educativo largo.<\/p>\n<p>Me temo, sin embargo, que en muchos de esos casos y situaciones espec\u00edficas el necesario di\u00e1logo entre los agentes involucrados s\u00f3lo se avizora posible si existe\u00a0alguna dosis de coerci\u00f3n. No se trata, sin embargo, de\u00a0recurrir a la violencia; menos a\u00fan a la institucional ejercida desde los Estados nacionales en cuyo nombre\u00a0se perpetran violaciones a los derechos humanos y de las\u00a0minor\u00edas en particular. La hermen\u00e9utica es exactamente contraria a la violencia, afirma categ\u00f3rico Beuchot. Sin\u00a0embargo, alg\u00fan tipo de coerci\u00f3n ser\u00eda necesario imponer sobre los poderes pol\u00edticos m\u00e1s grandes (los imperios),\u00a0tanto como sobre los poderes pol\u00edticos m\u00e1s peque\u00f1os del orbe (los comunitarios, los tribales). Ambos extremos siempre luchan por preservar intereses particulares\u00a0en nombre de una universalidad que una y otra vez se\u00a0evidencia falsa, enga\u00f1osa e hip\u00f3crita. No veo de qu\u00e9 otra manera los Estados nacionales y sus instituciones\u00a0se sentar\u00edan a dialogar con minor\u00edas culturales en pa\u00edses determinados. No veo c\u00f3mo en particular el Estado mexicano se sentar\u00eda a revisar nuevamente los Acuerdos\u00a0de San Andr\u00e9s sin un \u00e1rbitro internacional y un m\u00ednimo\u00a0de coerci\u00f3n.<\/p>\n<p>El quid de esta cuesti\u00f3n es que seguir\u00eda haciendo falta ese \u00e1rbitro con estatura moral, preferentemente reconocido y aceptado por los contendientes en disputa; \u00e1rbitro que no puede ser en ning\u00fan caso el Estado\u00a0nacional y sus instituciones. En dicho arbitraje podr\u00edan participar fil\u00f3sofos y cient\u00edficos, ciertamente, pero poner a dialogar a israel\u00edes y palestinos, a hutus y tutsis,\u00a0a servios y kosovares, etc\u00e9tera, no parece posible sin\u00a0la intervenci\u00f3n de un \u00e1rbitro nuevo que establezca las\u00a0condiciones del encuentro y el di\u00e1logo. En tal sentido,\u00a0es una pena que figuras de arbitraje internacional tan\u00a0importantes como la ONU hayan deca\u00eddo tan significativamente desde fines del siglo XX, en buena medida\u00a0dada su dudosa y parcial actuaci\u00f3n en apoyo de los grandes poderes.<\/p>\n<p><strong>Los casos concretos<\/strong><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de casos concretos y situaciones espec\u00edficas nos\u00a0puede ayudar a seguir aterrizando mejor las reflexiones\u00a0y propuestas que de ellos pueden derivarse. Con una\u00a0experiencia etnogr\u00e1fica de varios a\u00f1os, habitando en un\u00a0contexto multicultural como el que representa el estado\u00a0de Chiapas, donde tambi\u00e9n han primado olvidos e injusticias hacia los m\u00e1s pobres, los ind\u00edgenas; reconozco, sin\u00a0duda, la validez tanto como la utilidad de la perspectiva filos\u00f3fica, as\u00ed como tambi\u00e9n de la pol\u00edtico-liberal citadas.<\/p>\n<p>Ello a\u00fan cuando entre los mismos ind\u00edgenas igualmente\u00a0existen numerosas diferencias que nos impiden hablar\u00a0de ellos como pueblos (y que, me temo, les impide a ellos\u00a0mismos reconocerse como tales, al menos en el sentido del Convenio 169 de la Organizaci\u00f3n Internacional del\u00a0Trabajo). De aqu\u00ed que mi recomendaci\u00f3n primaria para casi cualquier perspectiva te\u00f3rica es el necesario\u00a0ir y venir de las reflexiones te\u00f3ricas a los conflictos y\u00a0situaciones concretos y viceversa.<\/p>\n<p>As\u00ed quisiera desarrollar el caso que he propuesto. En el supuesto concreto de Chiapas, habr\u00eda en primer lugar que observar las diferentes dimensiones que la cuesti\u00f3n de la multiculturalidad presenta. As\u00ed, un\u00a0inexcusable punto de partida lo constituye el hecho\u00a0que la Rep\u00fablica Mexicana es un estado multicultural\u00a0en s\u00ed mismo, donde Chiapas a su vez, representa una de las entidades del mismo con mayor poblaci\u00f3n ind\u00edgena (una tercera parte de sus habitantes aproximadamente).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la autoidentificaci\u00f3n de \u00e9sta como \u201cpueblo\u201d, una asunci\u00f3n que desde mi punto de vista resulta cuestionable excepto quiz\u00e1s entre determinados grupos\u00a0pol\u00edticos (como por ejemplo los municipios aut\u00f3nomos zapatistas), lo cierto es que resulta tambi\u00e9n necesario subrayar c\u00f3mo esta poblaci\u00f3n ind\u00edgena alberga en su\u00a0seno importantes diferencias de todo tipo: religiosas,\u00a0culturales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas&#8230; diferencias todas que se hace preciso atender al momento de referirnos\u00a0a la denominada \u201ccuesti\u00f3n ind\u00edgena\u201d y los derechos ind\u00edgenas. Es por esto que, de la misma manera que los\u00a0derechos humanos son el paradigma y que existe una\u00a0serie de principios m\u00ednimos cuya presencia es necesaria\u00a0en cualquier mesa de di\u00e1logo entre el Estado nacional y\u00a0las minor\u00edas culturales en \u00e9l presentes, tambi\u00e9n resulta\u00a0no menos importante tomar en consideraci\u00f3n la necesidad de la presencia de estos principios m\u00ednimos entre\u00a0los grupos que conforman aquellas minor\u00edas.<\/p>\n<p>Pensemos en situaciones conflictivas espec\u00edficas que han ocurrido en Chiapas. La masacre de Acteal, sobre la\u00a0que, a los diez a\u00f1os de haberse producido, se reaviv\u00f3 la\u00a0pol\u00e9mica acerca de sus causas y or\u00edgenes, representa en\u00a0mi opini\u00f3n la conjunci\u00f3n de diversas violencias, primeramente la institucional del Estado nacional. Con todo\u00a0lo complejo que resulta este caso, claramente nos lleva de modo inmediato a la cuesti\u00f3n de las minor\u00edas ind\u00edgenas frente al Estado mexicano y la importancia de los\u00a0derechos ind\u00edgenas como el autogobierno y el control del\u00a0propio territorio. Otros casos espec\u00edficos, en cambio, nos<br \/>\nilustran lo segundo que quiero mostrar y para cuya mejor\u00a0comprensi\u00f3n nos ayuda la perspectiva de Kymlicka.<br \/>\nLas expulsiones ind\u00edgenas de San Juan Chamula\u00a0realizadas desde 1974 por motivos pol\u00edticos y religiosos,<br \/>\nlos conflictos entre distintos grupos expresados en el\u00a0marco de una misma comunidad o un territorio compartido (dentro de un mismo grupo \u00e9tnico, por cierto, pero\u00a0con distinta filiaci\u00f3n pol\u00edtica), representan un conjunto de casos que deben ser observados atendiendo a la diferencia establecida por Kymlicka entre \u201cprotecciones\u00a0externas\u201d y \u201crestricciones internas\u201d. Traducidos estas \u00faltimas al \u00e1mbito local, dir\u00edamos que en las situaciones\u00a0conflictivas antes citadas no se respetan las opciones\u00a0religiosas ni pol\u00edticas que divergen de las mayoritarias\u00a0en un mismo territorio.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que plantean dichos\u00a0casos es: \u00bfC\u00f3mo hacer posibles, pol\u00edticamente viables,\u00a0intereses y derechos de las minor\u00edas existentes dentro\u00a0de las mismas minor\u00edas culturales, en ese territorio compartido? Son casos que representan una de las mejores\u00a0oportunidades para dar o, mejor dicho, aproximar respuestas tentativas a los grandes problemas contempor\u00e1neos, si se quiere sujetas a revisi\u00f3n de cara a nuevas evidencias\u00a0y problemas. Si bien hay ya respuestas dom\u00e9sticas a aquella pregunta, en general \u00e9stas podr\u00edan estar caracterizadas por la polarizaci\u00f3n (en la academia, tanto como\u00a0en las organizaciones pol\u00edticas y en los mismos centros\u00a0de derechos humanos). Al respecto es sintom\u00e1tico c\u00f3mo con gran facilidad los an\u00e1lisis pol\u00edticos en Chiapas han\u00a0sido calificados desde 1974, sin mayor argumento, como\u00a0\u201czapatistas\u201d o \u201cantizapatistas\u201d. De aqu\u00ed que la propuesta\u00a0de una hermen\u00e9utica anal\u00f3gica y a\u00fan la perspectiva\u00a0liberal de los derechos de las minor\u00edas podr\u00edan no dejar\u00a0satisfechos a muchos de quienes priman su posici\u00f3n e intereses pol\u00edticos en cada paso que dan en el proceso de\u00a0conocimiento, algo leg\u00edtimo, por lo dem\u00e1s, en la arena\u00a0pol\u00edtica (y no difiero aqu\u00ed en la defensa que Beuchot hace de la falacia naturalista).<\/p>\n<p>Y, sin embargo, muchos estamos interesados en destrabar los problemas, tanto entre las minor\u00edas nacionales con el Estado nacional respectivo, como entre\u00a0los grupos que conforman estas minor\u00edas nacionales. Lo urgente en nuestro tiempo es encontrar alguna forma\u00a0de mediaci\u00f3n para ambos niveles, as\u00ed como el punto\u00a0entre la universalidad y la particularidad, entre el predominio de los derechos humanos que tocan el fondo de\u00a0la naturaleza humana y las culturas diferenciadas que\u00a0\u2014subrayo\u2014 enriquecen a la humanidad toda siempre que respeten los derechos de las minor\u00edas y los derechos\u00a0de las mujeres.<br \/>\nMientras figuramos para ello el arbitraje moral y\u00a0pol\u00edtico, preferentemente aceptado por los contendientes, lo que queda claro, en cualquier caso, es que no<br \/>\nbasta con pedir \u201cperd\u00f3n\u201d para respetar las diferencias\u00a0culturales y superar las injusticias hist\u00f3ricas cometidas\u00a0contra los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>En todo caso, nuevamente, el \u201crespeto\u201d frente a la diversidad cultural tendr\u00eda que ser\u00a0redimensionado a la luz de la justicia en dos tiempos\u00a0y bajo dos dimensiones. Es decir, no debe suponer tan\u00a0s\u00f3lo la aceptaci\u00f3n de la validez tanto como la riqueza\u00a0(frecuentemente pasada por alto) de las diferencias culturales, traducidas al lenguaje de los derechos de\u00a0las minor\u00edas, sino tambi\u00e9n y fundamentalmente debe\u00a0incluir el dise\u00f1o y la aplicaci\u00f3n de medidas pol\u00edticas concretas que hagan viable el desarrollo humano de\u00a0los pobres, los oprimidos y marginados del planeta (incluyendo a las mujeres). Hecho esto, ha de revisarse cuidadosamente (uso la voz pasiva a prop\u00f3sito, pero\u00a0pensando en aquel \u00e1rbitro) el estado concreto de los\u00a0derechos de las mujeres, as\u00ed como el de los derechos\u00a0econ\u00f3micos, religiosos y pol\u00edticos de las minor\u00edas, es\u00a0decir, de las minor\u00edas existentes dentro de las minor\u00edas\u00a0nacionales. S\u00f3lo as\u00ed el principio de la vida, la justicia, la igualdad, la libertad y otros tantos derechos cobrar\u00edan\u00a0realmente sentido como elementos consustantivos a la naturaleza humana, una perspectiva de la Ilustraci\u00f3n que\u00a0ha sido sobradamente criticada.<\/p>\n<p>El libro de Mauricio Beuchot, sin embargo, nos permite retomar dicho pensamiento desde una nueva luz y constituye por ello un buen comienzo para repensar\u00a0nuestras certezas y, en particular, aquellos juicios que formulamos con un car\u00e1cter demasiado fijo e inamovible, esos&#8230; nuestros pre-juicios.<\/p>\n<hr \/>\n<p>*In\u00e9s Castro Apreza es investigadora y docente en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Castro Apreza, In\u00e9s, Rese\u00f1a de \u00abInterculturalidad y derechos humanos\u00bb de Mauricio Beuchot. LiminaR. Estudios Sociales y Human\u00edsticos [en linea] 2008, VI (Julio-Diciembre) : [Fecha de consulta: 24 de julio de 2019] Disponible en:<a href=\"http:\/\/www.redalyc.org\/articulo.oa\"><b>&lt;http:\/\/www.redalyc.org\/articulo.oa?id=74511194014&gt;\u00a0<\/b><\/a>ISSN 1665-8027<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Ficha t\u00e9cnica Autor:\u00a0Mauricio Beuchot Editorial: Siglo XXI editores en coedici\u00f3n con la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico N\u00famero de p\u00e1ginas:\u00a0123 pp. A\u00f1o de publicaci\u00f3n:\u00a02005 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Por In\u00e9s Castro Apreza* La revista espa\u00f1ola El Pa\u00eds Semanal de la segunda semana de marzo pasado (n\u00fam. 1642,\u00a016\/03\/2008: 15) muestra una impresionante fotograf\u00eda de Marianna Day Massey en la que un ni\u00f1o juega\u00a0con un carrito en el borde de un lavabo. Del grifo sale un chorro de agua que refresca su cuerpo. 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