{"id":23139,"date":"2015-04-20T12:39:41","date_gmt":"2015-04-20T17:39:41","guid":{"rendered":"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/?p=23139"},"modified":"2015-04-20T12:39:41","modified_gmt":"2015-04-20T17:39:41","slug":"el-poder-de-la-blasfemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/noticias\/el-poder-de-la-blasfemia\/","title":{"rendered":"El poder de la blasfemia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-23140\" alt=\"portrait_ayaan\" src=\"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/files\/2015\/04\/portrait_ayaan-591x700.jpg\" width=\"414\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/files\/2015\/04\/portrait_ayaan-591x700.jpg 591w, https:\/\/red.pucp.edu.pe\/ridei\/files\/2015\/04\/portrait_ayaan-253x300.jpg 253w\" sizes=\"auto, (max-width: 414px) 100vw, 414px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por Mario Vargas Llosa<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es poco menos que un milagro que Ayaan Hirsi Ali, una de las hero\u00ednas de nuestro tiempo, \u00a0est\u00e9 todav\u00eda viva. Los fan\u00e1ticos islamistas han querido acabar con ella y no lo han conseguido, y no es imposible que lo sigan intentando, pues se trata de uno de los m\u00e1s articulados, influyentes y valerosos adversarios que tienen en el mundo. Acaso tanto como sus ideas y su coraje, sea su ejemplo lo que atiza el odio contra ella de los militantes de Al Qaeda, el Estado Isl\u00e1mico y dem\u00e1s sectas fundamentalistas del Medio Oriente y del \u00c1frica. Porque Ayaan Hirsi Ali es una demostraci\u00f3n viviente de que, no importa cu\u00e1n estrictos sean el adoctrinamiento y la opresi\u00f3n que se ejerza sobre un ser humano, el esp\u00edritu rebelde y libertario siempre es capaz de romper las barreras \u00a0que se empe\u00f1an en sojuzgarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hirsi Ali naci\u00f3 en Somalia, en una familia conservadora, padeci\u00f3 la mutilaci\u00f3n genital en la pubertad, y fue educada en Arabia Saud\u00ed y en Kenia dentro de la m\u00e1s severa observancia musulmana: llev\u00f3 el hiyab, celebr\u00f3 la fatua que condenaba a muerte a Salman Rushdie, pero, cuando sus padres quisieron casarla con un lejano pariente en contra de su voluntad, se atrevi\u00f3 a huir y pidi\u00f3 asilo en Holanda. All\u00ed aprendi\u00f3 el holand\u00e9s, lleg\u00f3 a ser diputada por el partido liberal, y desde entonces comenz\u00f3 una campa\u00f1a, en la que no ha cesado hasta ahora, contra todo lo que hay de violento, intolerante y discriminatorio hacia la mujer en el Islam. En sus tres primeros libros se serv\u00eda mucho de su propia autobiograf\u00eda para mostrar los extremos de crueldad y ceguera a que pod\u00eda conducir el fanatismo musulm\u00e1n y a explicar las razones de su apostas\u00eda y ruptura con la religi\u00f3n de su familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el que acaba de publicar en Estados Unidos, \u201cHeretic. Why Islam Needs a Reformation Now\u201d (que ser\u00e1 editado en Espa\u00f1a por Galaxia Gutenberg con el t\u00edtulo de \u201cReformemos el Islam\u201d) critica, con su franqueza habitual, a los gobiernos occidentales que, para no apartarse de la correcci\u00f3n pol\u00edtica, se empe\u00f1an en afirmar que el terrorismo de organizaciones como Al Qaeda y el Estado Isl\u00e1mico es ajeno a la religi\u00f3n musulmana, una deformaci\u00f3n aberrante de sus ense\u00f1anzas y principios, algo que, afirma ella, es rigurosamente falso. Su libro sostiene, por el contrario, que \u00a0el origen de la violencia que aquellas organizaciones practican tiene su ra\u00edz en la propia religi\u00f3n y que, por ello, la \u00fanica manera eficaz de combatirla, es mediante una reforma radical de todos aquellos aspectos de la fe musulmana incompatibles con la modernidad, la democracia y los derechos humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta transformaci\u00f3n, que Hirsi Ali compara con lo que significaron para el cristianismo las cr\u00edticas de Voltaire y la reforma de Lutero, consistir\u00eda en modificar cinco conceptos que, a su juicio, mantienen al Islam detenido en el siglo s\u00e9ptimo: 1) la creencia de que el Cor\u00e1n expresa la inmutable palabra de Dios y la infalibilidad de Mahoma, su vocero; 2) la prelaci\u00f3n que concede el Islam a la otra vida sobre la de aqu\u00ed y ahora; 3) la convicci\u00f3n de que la sharia constituye un sistema legal que debe gobernar la vida espiritual y material de la sociedad; 4) la obligaci\u00f3n del musulm\u00e1n com\u00fan y corriente de exigir lo justo y prohibir lo que considera errado, y 5) la idea de la yihad o guerra santa. A quienes se preguntan qu\u00e9 quedar\u00eda del Islam si \u00e9ste renunciara a esos cinco pilares de su fe, Hirsi Ali responde que el cristianismo, antes de la reforma protestante, no era menos sectario, intolerante y brutal, y que s\u00f3lo a partir de esta escisi\u00f3n la religi\u00f3n cristiana inici\u00f3 el proceso que la llevar\u00eda a separarse del Estado y a la coexistencia pac\u00edfica con otras creencias, gracias a lo cual prosperaron las libertades y los derechos civiles en el mundo occidental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s todav\u00eda, en los \u00faltimos cap\u00edtulos de su libro, Hirsi Ali ofrece un detallado registro de reformadores \u2013cl\u00e9rigos, profesores, intelectuales, pol\u00edticos, periodistas\u2013 que, tanto dentro como fuera de los pa\u00edses musulmanes, seg\u00fan ella, han puesto ya en marcha esa reforma. Ella contar\u00eda con la callada solidaridad de gran n\u00famero de creyentes \u2013entre ellos, much\u00edsimas mujeres\u2013 conscientes de que s\u00f3lo gracias a esa puesta al d\u00eda de su religi\u00f3n, podr\u00edan sus pa\u00edses abrazar la modernidad y salir del atraso medieval que significa, en pleno siglo XXI, seguir lapidando a las ad\u00falteras, cortando las manos a los ladrones, decapitando a los imp\u00edos y ap\u00f3statas y considerando que, ante la ley, el testimonio de una mujer vale s\u00f3lo la mitad que el de un hombre. Con mucha raz\u00f3n, Hirsi Ali exhorta a los gobiernos y a las dirigencias pol\u00edticas de los pa\u00edses democr\u00e1ticos a dar su apoyo a quienes, arriesgando sus vidas, libran esa dif\u00edcil batalla religiosa y cultural, en vez de, por razones de Estado, amparar a reg\u00edmenes desp\u00f3ticos como el de Arabia Saudita donde perviven aquellos horrores, y otros no menos atroces, como los llamados cr\u00edmenes de honor: el padre o los hermanos que asesinan a la mujer violada pues esta violaci\u00f3n \u201cdeshonr\u00f3\u201d a la familia de la v\u00edctima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nada me gustar\u00eda m\u00e1s que creer, como dice Hirsi Ali, que esta reforma ya ha comenzado y que, en todos los pa\u00edses musulmanes, esa espesa tiniebla religiosa que envuelve en ellos la vida ha empezado a disiparse. Lo que me hace dudar son los ejemplos contrarios \u2013la agravaci\u00f3n del fanatismo y el atractivo irresistible que para tantos adolescentes y hasta ni\u00f1os ejercen las organizaciones terroristas\u2013 de los que da cuenta su libro. Son tan numerosos y est\u00e1n descritos con tanta precisi\u00f3n que la impresi\u00f3n que uno saca de esas p\u00e1ginas es m\u00e1s bien la opuesta. Es decir, que en vez de un proceso de liberaci\u00f3n muchos de esos pa\u00edses, como demuestra el fracaso de la llamada primavera \u00e1rabe, en vez de acercarse a la modernidad sacudi\u00e9ndose de anacr\u00f3nicas y sangrientas creencias, son \u00e9stas m\u00e1s bien las que parecen renacer, robustecerse e infectar a buena parte de la sociedad. Ella misma cuenta c\u00f3mo, con la excepci\u00f3n de T\u00fanez \u2013donde el proceso de laicizaci\u00f3n parece haber prendido de veras\u2013 en ciudades como Bagdad, donde hace veinte y treinta a\u00f1os retroced\u00eda el velo y muchas mujeres mostraban los cabellos y se vest\u00edan a la manera occidental, ahora es muy raro ver a alguna que no lleve el hiyab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El caso de la propia Hirsi Ali es tambi\u00e9n muy elocuente. Cuando en Amsterdam el cineasta Theo van Gogh fue asesinado en 2004, el asesino, Mohammed Bouyeri, clav\u00f3 en el pecho de su v\u00edctima una carta a Hirsi Ali advirti\u00e9ndole que ella ser\u00eda la pr\u00f3xima asesinada por traicionar al Islam. En vez de solidaridad, ella se vio amenazada por la ministra de Inmigraci\u00f3n de Holanda, una se\u00f1ora de mand\u00edbula cuadrada llamada Rita Verdonk, de perder la nacionalidad holandesa y sus vecinos le pidieron que abandonara el piso donde viv\u00eda, pues los pon\u00eda en peligro de padecer un atentado. Ahora mismo, en Estados Unidos, donde vive, es objeto de cr\u00edticas muy duras de supuestos \u201cliberales\u201d que la acusan de \u201cislam\u00f3foba\u201d y, \u00a0en el seminario que dicta en la Universidad de Harvard, no es raro que se inscriban alumnos y alumnas que lo hacen s\u00f3lo para poder insultarla. Debe, por eso, vivir permanentemente protegida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo extraordinario es que nada de eso parece hacerle mella. Ayaan Hirsi Ali, a juzgar por este cuarto libro, prosigue, vacunada contra el desaliento, ejerciendo lo que llama \u201cel poder de la blasfemia\u201d, su campa\u00f1a contra el fanatismo y la estupidez que envilecen nuestro tiempo y lo llenan de \u00a0cad\u00e1veres, convencida de que la sensatez y la raz\u00f3n terminar\u00e1n por imponerse a la irracionalidad y el esp\u00edritu de la tribu. Dos veces en mi vida he tenido ocasi\u00f3n de o\u00edrla hablar. La primera en Holanda y, la segunda, varios a\u00f1os despu\u00e9s, en Washington. En ambos casos la o\u00ed exponer sus tesis con una solvencia intelectual de gran empaque y, a la vez, con una suavidad y una elegancia que daban todav\u00eda m\u00e1s fuerza persuasiva a aquello que dec\u00eda. Y, en ambos, pens\u00e9 lo mismo: qu\u00e9 extraordinario que sea una somal\u00ed, educada en Arabia Saudita y en Kenia, capaz de romper con el oscurantismo y la barbarie que quisieron imponerle, quien defienda con tanta convicci\u00f3n y tanto fuego la cultura de la libertad, la mejor contribuci\u00f3n del Occidente al mundo, ante unos auditorios de occidentales ap\u00e1ticos y esc\u00e9pticos, que ignoran lo privilegiados que son y el tesoro que poseen, y que tenga que ser Ayaan Hirsi Ali, despu\u00e9s de pasar por el infierno, quien venga a record\u00e1rselo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fuente: La Rep\u00fablica<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mario Vargas Llosa Es poco menos que un milagro que Ayaan Hirsi Ali, una de las hero\u00ednas de nuestro tiempo, \u00a0est\u00e9 todav\u00eda viva. 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